Rodolfo García
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Vivos y muertos

Vida · Pandemia

Vivos y muertos

28 de julio de 2020

Me encuentro en el hospital de la ciudad, encerrado por dos días, por el motivo del nacimiento de mi tercera hija.

Con alegría y ciertos nervios la recibimos, debido a la pandemia y al huracán Hanna que recientemente nos visitó.

Este hospital, junto con sus enfermeros y médicos, ha visto las dos caras de la moneda del ser humano: el inicio y el final, la vida y la muerte, el llanto y la alegría.

Unos cuantos metros, unas cuantas paredes dividen el dolor de la muerte de la felicidad de un recién nacido. Hoy somos testigos de que la vida en esta tierra tiene caducidad y que termina más pronto de lo que pensamos.

Hoy nos tocó estar del lado del regocijo por un recién nacido. En algunos años, meses o días podremos estar del otro lado.

La vida empieza, pero también termina. Y al terminar, Dios nos hará una entrevista en el más allá. Dios no desea explicaciones, excusas, ni desea saber el color de nuestros pecados. Solo querrá saber una sola cosa: si el sacrificio de Cristo fue aceptado en nuestra corta vida para obtener la vida eterna.

De no ser así, estaremos muertos por siempre.

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