
Salud · Testimonio
Soy un negativo
19 de julio de 2020
Este jueves pasado acudí a mi segundo examen de Covid19, en el cual salí negativo.
La noticia llegó por medio de un email que tardó solo 24 horas a través de la ciudad de Los Fresnos.
Siento una libertad extrema, mucha emoción y ganas de vivir. Me siento libre de culpa y hasta de usar cubrebocas.
Las noches de fiebre quedaron atrás, las múltiples pesadillas por la madrugada, el olor a muerte y angustia quedaron en el pasado.
Estoy agradecido con Dios por la oportunidad de vida. Con las administraciones de Brownsville y el Condado de Cameron, Texas, que ante la falta de personal y de seguros de salud proporcionan ayuda gratuita a la comunidad, de la cual también fui beneficiado.
Sigo orando y apoyando a mis amigos y conocidos que están en la misma prueba que yo estuve. Añoro reunirme con los hermanos de la congregación esperando que Dios los guarde a cada uno.
Les dejo unos últimos detalles que omití en mi primer post del virus:
- El sabor y el olfato se van, pero la comida caliente y bien condimentada difícilmente pasa desapercibida.
- Mientras tenía fiebre, tuve algunos dolores en el corazón, hígado y riñones. Tal vez nada grave, solo dolores en la categoría de soportables.
- Perdí 3 kg, los cuales ya estoy encontrando, jajaja.
- Un día de los más difíciles: de las 24 horas, solo estuve despierto 2 o 3; las demás dormía.
- Las pesadillas mientras dormía eran sencillas, pero al fin pesadillas. Forzaban a mi cerebro a preocuparse por asuntos poco importantes, pero cumplían con su misión: mantenerme mal mientras dormía.
- Recibimos mucha ayuda de comida mientras estuvimos encerrados, la cual nos bendijo en medio de la crisis.
- Tuve mucha sed cada noche. El agua y el Gatorade me ayudaron, pero al fin la sed se detuvo al terminar la fiebre.
- Nunca acudí al doctor en forma presencial, solo a través de fotos y WhatsApp con un tío en Matamoros, México.
- Quiero ver la posibilidad de donar plasma si es necesario y de utilidad.
- Durante el día 6 o 7 estaba a punto de tirar la toalla, de dejar de cobrar ánimo, pero ese día en especial fue el parteaguas al ver que, como dice la Biblia, la sanidad del enfermo depende mucho de su ánimo.
Sigo creyendo que esto pronto pasará y recordaremos cómo Dios intervino y cambió todo.
Por lo pronto, soy un negativo más en la estadística, dispuesto a vivir el tiempo que Dios me dé.