
Iglesia · Misión
Juan el Bautista tenía 4 cosas que la iglesia de hoy necesita
23 de junio de 2019
Hoy en día la iglesia pareciera perderse en cada una de las corrientes humanistas de este siglo. Siempre tenemos a quién echarle la culpa: al gobierno, a la circunstancia, al pasado, a los que nos rodean... mas nunca reconocemos que la condición de pecado es la que nos llevó hasta donde estamos.
Juan el Bautista representa un modelo de iglesia sencillo y contundente a la hora de cumplir su propósito. Puedo ver por lo menos cuatro cosas que hoy en día la iglesia carece:
- Mensaje de arrepentimiento El arrepentimiento es el detonante para la bendición de Dios. Cambia el juicio en perdón y la maldición en bendición.
El llamado al arrepentimiento es importante y no debemos ser negligentes. Es completamente correcto decir que es la primera palabra del evangelio:
- Juan el Bautista: “Arrepentíos” (Mateo 3:1-2).
- Jesús: “Arrepentíos” (Mateo 4:14; Marcos 1:14-15).
- Los doce apóstoles: (Marcos 6:12).
- Jesús resucitado: (Lucas 24:46-47).
- Primer sermón cristiano: (Hechos 2:38).
- Pablo: (Hechos 26:19-20).
- Denuedo para predicar El denuedo significa valor y valentía para predicar o hablar. Juan, desde el vientre de su madre, fue lleno del Espíritu Santo.
- Hechos 4:13: “Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús.”
- Hechos 4:31: “Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.”
- Interés en las almas, no en títulos Aunque Juan el Bautista carecía de credenciales eclesiásticas, tenía el reconocimiento y respeto de los líderes religiosos. Era un hombre con autoridad que nadie podía discutir, respaldado por Dios.
Nunca predicó en sinagogas, vestido lo más sencillo posible y alimentándose de lo necesario. Nunca produjo milagros de sanidad, pero Jesús lo menciona como el más grande de los profetas nacidos de mujer.
Su fama fue tan grande que tenía seguidores, y lo compararon más de una vez con el Mesías. A lo que muy atinado confesó: “Yo no soy. El que viene detrás de mí es más grande que yo.”
- Misión de anunciar la venida de Cristo Juan enderezaba veredas, caminos, valles y montañas. Preparaba el camino. Su misión fue sencilla: anunciar que el reino de los cielos estaba cerca. Tan cerca que un día el Cordero de Dios apareció entre su discurso y la multitud.
La iglesia necesita regresar a su misión: anunciar la venida del Señor.
El modelo de Juan el Bautista nos recuerda que la iglesia no necesita adornos, títulos ni espectáculos, sino arrepentimiento, valentía, pasión por las almas y misión clara.