¿Que va a pasar con la asistencia a la iglesia?

Tengo 2 semanas intentando estructurar lo que quiero decir sin el afán de sertirme superior o en su defecto, un sabelotodo con lo que está sucediendo en las iglesias.

Este escrito, tal vez muestre un ejemplo de lo que vivimos en la frontera de Texas y Tamaulipas en la zona sur pegada casi al mar con iglesias de habla español.

Llegamos 2 meses en la famosa cuarentena. Días y semanas de restricciones con solamente personas esenciales en la calle. Al igual que viajes a la tienda por comida y cuestiones medicas. Hoy podemos reunirnos con mascaras, 30% de capacidad, distanciamiento social, desinfectante, y sin muestras de afecto fisicas.

Dentro de esta facilidad hemos notado varios pastores y un servidor, que la asistencia e impetu por asistir a la iglesia no es el mismo. Un amigo me comentó el experimento de los hábitos de 21 días. Para erradicar costumbres y para al mismo tiempo adoptarlas.

Con esto en mente quiero dar 4 pensamientos por los cuales la gente no está, ni estará asistiendo a nuestros servicios por un buen tiempo. ¿Están listos?

1. La pandemia nos metio un miedo a contagiarse siendo este el primer lugar o bueno, la excusa número 1 de inasistencia. Y orillando a las personas a no estar rodeado de multitudes. Este pensamiento no es tan desalentador puesto que con el tiempo estarán de vuelta en casa.

2. La pandemia puso al descubierto la falta de interés en los congregantes. Muchas de las iglesias no procuraron buscar a la grey en este tiempo. Y por consiguiente denotaron la falta de interés en ellos. La iglesia se quedó anclada e inmóvil en medio de la crisis olvidándose de los más vulnerables.

3. La pandemia puso al descubierto la incapacidad de adaptación de la iglesia. De la noche a la mañana nos dimos cuenta que nuestras herramientas estaban tan limitadas para alcanzar a la humanidad en tan pocos días. Perdon, dije ¿humanidad? Tal vez, me fui muy lejos digamos mejor nuestra ciudad. Aún así es un reto grande.

4. Y en 4to lugar, cada domingo se saturo la web con cientos de servicios online, donde cada uno tuvo que “competir” por rating en horario estelar de 9am a 12pm del Domingo. La competencia se puso difícil al tener tan agraciados oradores dando palabra fresca, una producción de primera, ayudas visuales y auditivas de alta calidad. Así como su corto, sustancioso, y efectivo método de compartir la palabra en menos de 30 minutos. Lo que me pone a pensar que varios asistentes ya están o por lo menos siguen indecisos a donde decidirán congregarse el resto del año o querré decir de sus vidas.

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