
En mis tiempos de juventud siempre escuche predicadores y maestros expresarse en contra de la tecnología y sus avances dentro de la iglesia.
Algunos condenaban la guitarra eléctrica, la batería, y el famoso cajón del diablo, la televisión.
Más adelante la aparición de el famoso retropoyector que usaba acetatos para su proyección.
Después la llegada de proyectores computarizados y el famoso powerpoint. Después las pantallas LED, las consolas digitales y demas demostrando que esto seguirá por un buen tiempo. Ya que los mayores consumidores de luces, sonido, y pantallas digitales no son los antros ni centros de espectáculos, mucho menos los artistas seculares. Los grandes compradores de tecnología son las iglesias. Creando así un gran mercado para las marcas más reconocidas en tecnologia.
Hoy después del Covid19 de Semana Santa, necesario entender que la tecnologia es una gran herramienta en la propagación de la palabra. Elisto lo siguiente.
Un buen micrófono
Una buena cámara
Un procesador de imágenes, computadora.
Una plataforma de seguidores en redes sociales.
Buena iluminación y sistema de sonido
Un equipo joven de multimedia (sin ejercer profesionalmente conocen la mayoria de los gadgets.
Una conexión fidedigna de Internet
Y un gran deseo por esparcir la preciosa semilla, la Palabra.
