
¿Donde debemos adorar, en el templo como los judíos lo hacen o en el monte, como nuestros padres nos enseñaron?
La pregunta era interrsante, ¿quien tiene el mejor sistema para adorar? ¿Los que tienen estructura o los que no?¿Los que tienen algo que presumir o los que no?¿Los que tienen el privilegio de asistir al templo o los que por la lejanía tenemos que hacerlo lejos?
Jesús responde sabiamente. No es el lugar sino el corazón arrepentido y dispuesto a adorar. La intención del corazón hará que el lugar sea lo de menos. Lo importante es Dios y el lugar es lo menos importante.
Dios está donde la gente le honra. Dios responde a los que claman. Dios está ahí para los que le buscan.
Hoy es tiempo de adorar, hoy es el tiempo, sin templo o sin monte, lo importante es adorar.
