Tengo incertidumbre en mi llamado

Servir a Dios nunca ha sido fácil. Ya sea de “tiempo completo” o de “medio tiempo”, como acostumbramos decir.

Sin embargo, el llamado tiene varias características que lo hacen ser especial.

Para empezar el llamado no se obtiene buscándolo, sino que el llamado termina buscandote a ti.

Dios es el que en su soberana voluntad nos llama. El es el que pone el deseo de servirle. Algunos obedecen al llamado en las primeras instancias otros, tardan en dar el paso de fe.

Y es que la fe, también es un ingrediente en el llamado. Se necesita fe para ser salvo, para ser sano, para ser santificado, justificado, entre otras. El llamado también se obedece y se necesita fe.

Fe para creer que Dios no se equivocó contigo aunque pareciera lo contrario.

Fe para caminar como viendo al invisible.

Fe para hacer oídos sordos a la crítica y al menosprecio.

Fe para que cuando tengas una agenda vacía y olvidada por el ministerio aún puedas permanecer de pie.

En el llamado la incertidumbre termina por paralizarnos. ¿que será de mi? ¿que haré con mi familia? ¿podré comer y vestir dignamente?

Las respuestas a estas preguntas no contienen ninguna garantía. Por que en el llamado esa fe produce un arrebato a lo divino, a lo sobrenatural, y a lo incomparablemente genuino y proveniente del Espíritu.

La fe termina por acabar con La incertidumbre en el llamado.

Rodolfo Eliel Garcia

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