
Si estás leyendo este articulo me doy cuenta que por lo menos logre mi cometido, llamar tu atención pero antes de que intentes hacer click en otra cosa quiero comunicarte lo siguiente:
Entre tanto mundo de comerciales, spots, cartelones, volantes y bombardeos publicitarios la gente encargada del mercadeo de los productos tiene como cometido una sola cosa. Que tu, el consumidor seas seducido, inducido, influenciado o si se puede sentir la obligación de adquirir el producto anunciado. Es por eso que todo mundo intenta llamar tu atención para así dar el primer paso en pos de su meta, venderte el producto.
- Llamar la atención. Tiene que ser algo fuera de lo normal u ordinario, tiene que causar el suficiente impacto para voltear a ver, dejar de hacer lo que se esta haciendo y dejar de pensar por lo menos 10 segundos lo que se tiene en la mente para dirigirlo en esa dirección.
Pero veamos qué es lo que sucede una vez que llaman tu atención, muy sencillo, después de obtener tu atención dentro de ti se crea una expectativa por probar, degustar o simplemente asegurarte de que lo que te están diciendo es verdad.
- Expectativa. Es un vacio, un hambre, una ansiedad o espera de algo por lo cual se han otorgado alguna cantidad de tiempo para ver el resultado.
De aquí pasamos al momento crucial donde se presentara nuestro producto en la mejor de las plataformas, una expectativa.
- Demostración del producto. Es aquí donde el producto no tiene que fallar y tiene que convencer a la primera y sin errores.
Si los tres pasos se cumplen según la norma (llamar la atención, crear expectativa y demostración el producto), existe un alto grado de posibilidades de haber logrado tu cometido, hacer que alguien se quede con tu producto.
Ahora, ¿denotas algún parecido con esta cita?
Hechos 3:1-6 Pedro y Juan subían juntos al templo a la hora novena, la de la oración. Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.




Excelente! llamaste mi atencion. Buena palabra.
Excelente como siempre! Gracias!